miércoles, 16 de diciembre de 2020

"El ángel negro", de John Connolly

Nuevamente, este genio irlandés de la literatura negra o policíaca me vuelve a sorprender con una novela escrita con brillantez, esta vez recargada de tintes sobrenaturales y con enormes dosis de suspense y misterio, lo que hace inevitable engancharse a la lectura desde la primera hasta la última página.

Porque hay que rendirse ante la evidencia de Connolly, una auténtico maestro a la hora de fusionar fantasía con tramas que se desarrollan en el marco de lo cotidiano y real.

La historia, no obstante, está tan aderezada de elementos fantásticos y de secuencias de terror que el argumento resulta enrevesado, tenebroso e inverosímil, razón por la que no soy un apasionado de este tipo de novelas, pero he de reconocer que para mí las obras de Connolly representan una excepción.

El asesinato de una prostituta en New York desencadena una frenética búsqueda por parte del detective privado Charlie Parker, que se adentrará en un submundo oscuro y misterioso donde seres maléficos de apariencia humana pondrán en riesgo su existencia y harán tambalear las relaciones con sus seres más queridos, además de poner en juego la lealtad hacia sus amistades más peligrosas.

jueves, 19 de noviembre de 2020

"El precio del paraíso", de Manu Leguineche

Leí este libro hace muchos años (fue uno de los primeros libros que leí tras mi paso por la literatura juvenil), pero todavía lo recuerdo con nitidez; no sus detalles, sí su esencia. Porque "El precio del paraíso", más que un libro de entretenimiento, es un libro que te enseña a vivir; es una revelación de indicios sobre cómo alcanzar la paz interior.

El ejemplo vital de su protagonista, Antonio García Barón, es un canto a la esperanza de renacer, a la posibilidad de dejar atrás los infiernos padecidos para, desechando la ira o el deseo de venganza, comenzar una nueva existencia.

El periodista Manu Leguineche viaja al corazón de la selva boliviana, en el Amazonas, para descubrirnos la historia, real pero extraordinaria, de un personaje inigualable que sufrió la guerra civil española, combatió a los nazis en la Segunda Guerra Mundial y padeció los horrores del campo de exterminio de Mauthausen, antes de alcanzar finalmente la libertad y decidir aislarse del mundo en el interior de la selva, para continuar una nueva etapa alejada de los escenarios donde conoció el infortunio y el sufrimiento en grado extremo.

"El conde de Montecristo", de Alejandro Dumas

Aunque no soy muy aficionado a los clásicos, este libro es uno de mis favoritos, una obra maestra del género de aventura. No en vano, la obra es considerada una de las mejores novelas de todos los tiempos.

La historia narra la desventurada historia de Edmundo Dantés, un hombre de noble corazón, sencillo y enamorado, que es víctima de la traición y el infortunio más cruel. 

Encarcelado durante años en el castillo de If y presa de la desesperación, está a punto de sucumbir, pero el encuentro con un extraño personaje supondrá un cambio de rumbo en su desdichado destino. 

La venganza y otras pasiones humanas se dan cita en esta obra excepcional de trama rocambolesca y repleta de sorpresas y revelaciones extraordinarias.

Un libro para sentir la aventura sin límites y para adentrarse en los abismos y las sombras de la naturaleza humana, pero también en las virtudes de la generosidad, el honor y la justicia.

"El sentimiento de la montaña. Doscientos años de soledad", de Eduardo Martínez de Pisón y Sebastián Álvaro

Nadie como autores tan consagrados en cuanto a cultura del alpinismo y divulgación del montañismo, dos eruditos y apasionados del tema, para presentarnos esta maravillosa y original obra, repaso a la historia de la evolución y grandes gestas del mundo de las cumbres.

Un maravilloso periplo de doscientos años en los que los hitos de la exploración y la aventura ligados a la montaña siempre han tenido presente "el sentimiento de la montaña", vinculado a manifestaciones tan diversas como la atracción irrefrenable por los espacios salvajes e inhóspitos, el deseo de soledad, anhelos de descubrimiento o superación personal, ensoñaciones románticas,... 

La magia y el interés que despertaron, y siguen despertando, las inquietudes y propósitos de quienes, desde hace más de dos siglos, sienten esa llamada que la montaña y la aventura son capaces de generar con tanta pasión, magia e interés. 

Un libro excepcional que supone la revelación y el entendimiento de un sentimiento poderoso que ha impulsado la conquista de las cimas más inexpugnables del planeta y empresas tan arriesgadas como aparentemente innecesarias y carentes de sentido.

Una vasta colección de fotografías de personajes y lugares enriquecen esta obra tan destacable entre los libros relacionados con la montaña.

lunes, 16 de noviembre de 2020

"Juanín y Bedoya. Los últimos guerrilleros", de Antonio Brevers

Conocí la historia de "Juanín" en boca de Germán, un hombre entrañable y bondadoso, ya fallecido, que en sus últimos años todavía conservaba muy nítidos los recuerdos de una historia excepcional y real que había conocido parcialmente en primera persona, pues en su época como agente de la guardia civil, ejerciendo en Cantabria, coincidió temporalmente con el mítico guerrillero antifranquista al que, a pesar del caprichoso antagonismo que les deparó el destino, recordaba con admiración.

Me narró la historia de Juanín con gran detalle y realismo, como pude comprobar posteriormente cuando conseguí el excepcional y denso ensayo de Antonio Brevers, obra que supone un referente bibliográfico de primer nivel en cuando al estudio del movimiento maqui, la oposición guerrillera al régimen de Franco, además de descubrirnos la figura de Juanín, el mítico resistente cántabro convertido en leyenda.

La obra es resultado de una impresionante labor de documentación e investigación, contrastada con múltiples testimonios de personas que, con mayor o menor implicación, participaron en la truculenta historia de Juan Fernández Ayala, "Juanín".

Un libro que nos acerca, con dramático realismo, a aquellos prófugos que se refugiaron en los montes durante la durísima posguerra española, para escapar de las represalias y los abusos de quienes quisieron tomarse la revancha contra los antiguos enemigos en la contienda que sacudió con desgarro el país y que, incluso hoy en día, mantiene abiertas profundas heridas que el paso del tiempo no ha podido todavía sanar.


Tumba de "Juanín" en el cementerio de Potes (fotografía del autor del blog)

domingo, 15 de noviembre de 2020

"Volverás a Alaska", de Kristin Hannah

Otra obra excepcional de la escritora Kristin Hannah, autora de algunas maravillosas novelas reseñadas en este blog y una de mis novelistas favoritas.

Un hombre regresa de la guerra de Vietnam. Con el deseo de cambiar de vida y alejarse de sus pesadillas, decide dar rienda suelta a su deseo de instalarse en Alaska, una tierra indómita y remota donde confía encontrar su lugar en el mundo. Con ese propósito, arrastra a su mujer e hija a una nueva existencia en unas tierras salvajes donde comenzarán de cero, habitando una cabaña de madera en medio de la naturaleza y tratando de sobrevivir a la crudeza del invierno alaskeño, y también a la locura sobrevenida.

Novela repleta de sentimiento y sensaciones, donde la caracterización de los personajes alcanza niveles magistrales.

lunes, 9 de noviembre de 2020

"Corazón de Ulises", de Javier Reverte

Javier Reverte, el maestro en cuanto a literatura de viajes en nuestro país se refiere, nos conduce con su prosa y sus vivencias a Grecia, en una apasionante búsqueda de aquellos escenarios, reales o mitológicos, donde comenzó a gestarse la cultura europea.

Entremezclando historia y leyenda, haciendo esos saltos al pasado que tanto caracterizan al autor, mencionando extractos de las grandes obras y destacando a los personajes y sucesos históricos más significativos, así como a los héroes mitológicos y dioses del pasado, Reverte nos va sumergiendo en el conocimiento de una esplendorosa civilización que marcó el devenir y el modo de entender los tiempos actuales.

El autor, con su vasto conocimiento y admiración por los clásicos helenos, nos asoma a las grandes obras y a los personajes que iniciaron la filosofía, la democracia, el diálogo y, en general, el modo de entender la existencia que se iniciaron en la Época Clásica.

Sin dejar de ser la crónica de un viaje, la obra representa un excepcional acercamiento a quien pretenda conocer la Grecia contemporánea, desde sus orígenes clásicos.

Una vez más, Reverte, con su prosa ágil y lúcida, me vuelve a sorprender con un libro repleto de alusiones a fuentes bibliográficas y referencias el pasado que se conjugan con su habilidad para observar sagazmente e interpretar aquellas realidades que va descubriendo en sus periplos. 

"El ruiseñor", de Kristin Hannah

Best-seller internacional y título más conocido de la virtuosa Kristin Hannah, autora de otros rotundos éxitos literarios. 

Una obra escrita con enorme maestría y gran sensibilidad que se cuenta entre mis favoritas; una historia de supervivencia ambientada en la Francia ocupada durante la Segunda Guerra Mundial.

Relato de fuertes emociones, elaboradísimo argumento y una manera extraordinaria de hilvanar una historia que homenajea a las mujeres anónimas que lucharon contra el enemigo desde la clandestinidad o que resistieron sufriendo lo indecible por tratar de salir adelante en los países ocupados durante la gran contienda.

Una historia narrada con esmero, profundidad en los personajes y cuidadísimo ajuste histórico.

Una obra maestra y, para mí, un referente del género novela bélica y un destacadísimo título de una narradora excepcional. 

domingo, 8 de noviembre de 2020

"Jardín de invierno", de Kristin Hannah

Otro éxito de la escritora estadounidense Kristin Hannah, mundialmente famosa por la obra "El ruiseñor", que la encumbró a la fama internacional.

Una historia de amor ambientada en la Segunda Guerra Mundial. Un secreto que perdurará hasta mucho tiempo después, en un país lejano.

Leningrado, 1941. Una ciudad sitiada y en ruinas donde sus habitantes subsisten con la esperanza de sobrevivir al infierno de las bombas, donde la desesperación conduce a cualquier cosa para salvar la vida.

Una lectura apasionante que nos acerca al horror de aquella guerra y a la devastación que provocó en la existencia de quienes la sufrieron en primera persona en los peores escenarios de aquella contienda.

Un libro a la altura de "El ruiseñor".

"El perfume", de Patrick Süskind

"El perfume: historia de un asesino" es la obra maestra el escritor alemán Patrick Süskind.

Best-seller de éxito internacional (es la obra de la literatura alemana traducida a más idiomas), narra la existencia de su protagonista, Jean-Baptiste Grenouille, dotado de una cualidad excepcional para percibir los olores.

Merced a esa virtud, el protagonista, un ser anómalo y monstruoso que carece de humanidad, va desarrollando una existencia surrealista, centrada en la captación, interpretación y transformación de olores, lo que le llevará a trabajar como perfumista y posteriormente a una vida ascética recluido en una caverna. Pero detrás de esa cualidad innata también está el asesinato.

"El perfume" es un libro extraño, de sorprendente trama y descripciones muy elaboradas, especialmente en relación a los olores. Transmitir con tanto acierto sensaciones que llegan a calar en el lector con gran nitidez está al alcance de pocos escritores, por lo que este libro es considerado una referencia mundial no solo en su género.

Una obra peculiar que se cuenta entre mis favoritas.

sábado, 7 de noviembre de 2020

¨El invierno del lobo¨, de John Connolly

He de admitirlo: esta novela me ha cautivado y sorprendido a partes iguales; ha sido, además, el descubrimiento de un escritor del que no tenía referencias y un prometedor reencuentro con la novela negra.

La historia tiene como escenario principal la localidad de Prosperous, en Maine, donde una iglesia, traída siglos atrás desde Inglaterra y reconstruida piedra a piedra, alberga un terrible secreto celosamente guardado por los enigmáticos habitantes del lugar.

Magnífico libro de trama excepcionamente original, inquietante y sorprendente, que tiene como principal protagonista al detective Charlie Parker, expolicía de turbio y doloroso pasado que protagoniza la saga de libros de Connolly.

"Patria", de Fernando Aramburu

Un libro que ha dado mucho que hablar y que narra los años de plomo de ETA y la represión a la que se vio sometida gran parte de la sociedad vasca que no aceptó los dictados de la banda terrorista.

Trama focalizada en la asfixiante realidad de los que no comulgaban con la izquierda abertzale, que aplicaba un régimen de terror y acoso al contrario especialmente intenso en los entornos rurales.

Una obra maestra que nos sumerge con habilidad y brillante prosa en una de las épocas más oscuras de la historia reciente y que también logra explicar, en parte, los motivos que movieron al fanatismo, a la crueldad y a la sinrazón a numerosos ciudadanos de Euskadi, que ejercieron, justificaron o ampararon la violencia en una época demasiado dolorosa y cercana.

viernes, 6 de noviembre de 2020

Adiós, maestro

El 31 de octubre nos dejaba para siempre Javier Reverte, escritor, periodista y referente de la literatura de viajes en nuestro país. 

Pocos escritores como Javier me han impresionado tanto. Su particular prosa transmitía tanta lucidez y tantas dosis de conocimiento histórico como de intuición sobre la naturaleza de las personas. Autor de libros que mencionaban el pasado y que nos hacían entender el presente; que invitaban a viajar, a leer otros libros, a disfrutar los momentos, a soñar y a vivir intensidad.

Gracias, maestro. La tuya es una pérdida irremplazable.

"Los pacientes del doctor García", de Almudena Grandes

Magnífica obra ambientada en los años de la posguerra que una de las mejores novelistas españolas nos ofrece en una enrevesada trama donde se entremezclan personajes y sucesos reales con ficción, en un magnífico alarde de recreación histórica e investigación documental que otorga enorme verosimilitud a la historia. En palabras de la propia autora, "es una novela de ficción edificada alrededor de hechos reales". 

Tras sobrevivir al final de la guerra y a la entrada de los "nacionales" en Madrid, el doctor García se ve abocado a la clandestinidad, oculto tras una identidad falsa que no solo le permitirá evitar el paredón, sino también colaborar con el legítimo gobierno en el exilio.

No obstante, las vicisitudes de su existencia le llevarán a verse implicado con una peligrosa red de evasión de criminales nazis asentada en España y liderada por Clara Stauffer, personaje real que desempeñó labores de ayuda a aquellos criminales que, concluida la II Guerra Mundial, eran reclamados por la justicia internacional por su participación en crímenes de lesa humanidad.

Sirva como aperitivo al libro este extracto que transcribo a continuación:

-Stalin ganó la guerra para vosotros -sus dientes chirriaron en el esfuerzo de escupir las palabras sin chillar-. Sin Stalin nunca habríais entrado en Berlín. Entonces no os importaba que fuera un tirano, ¿o es que no lo sabíais?

-El mundo ha cambiado -repitió Goodwin.

-Y tanto que ha cambiado. Ahora mimáis a vuestros enemigos, invertís millones de dólares en Italia, en Alemania, en Austria, los habéis convertido en países democráticos, les habéis devuelto su independencia, su dignidad y su orgullo. Pero los españoles no merecemos tanto, no merecemos nada, aunque fuimos los únicos que luchamos contra el fascismo. O, a lo mejor, ese fue nuestro pecado, ¿no?, habernos atrevido a ser antifascistas sin contar con vosotros, sin pediros permiso, sin implorar vuestras providenciales ayuditas, esos desembarcos que no habrían valido una puta mierda si Stalin no hubiera avanzado desde el este. Como nos hemos atrevido a no deberos nada, ahora el amigo de vuestros enemigos es vuestro amigo, y los enemigos de Franco son los vuestros. Hay que joderse.

Para mí, uno de los mejores fragmentos del libro, que, además, arroja luz sobre la no intervención aliada para oponerse al régimen de Franco tras la derrota del Eje en la contienda internacional y a la posterior connivencia de las potencias aliadas con la dictadura, lo que contribuyó a impedir cualquier intento por restaurar el orden institucional previo a la guerra civil española.

martes, 23 de abril de 2013

sábado, 23 de marzo de 2013

Bicentenario del nacimiento del explorador David Livingstone

El 19 de marzo de 2013 se cumplieron 200 años del nacimiento del médico y explorador escocés David Livingstone, "El buscador de ríos", descubridor del río Zambeze y de las cataratas Victoria, y cuyos restos descansan en la londinense abadía de Westminster (aunque su corazón quedó para siempre en suelo africano, enterrado a la sombra de un árbol). 

Con motivo de este aniversario, se han sucedido diversos acontecimientos en diferentes partes del mundo (información en inglés aquí), especialmente en Escocia, su patria natal, donde, entre otros actos, destaca la exhibición Doctor Livingstone, I Presume?, en el Museo Nacional de Escocia.
 
Monolito en Chitambo (Zambia), en el lugar donde murió Livingstone (Foto: Flickr/Openafrica)

domingo, 6 de enero de 2013

"Colinas que arden, lagos de fuego", nuevo libro de Javier Reverte

Acaba de caer en mis manos el último libro del maestro de la literatura española de viajes, Javier Reverte, a quien, además de leer con fervor, admiro profundamente. Doy por hecho que este libro no me defraudará y ocupará un lugar privilegiado en mi librería, junto a otros memorables títulos del mismo autor ("Vagabundo en África", "Corazón de Ulises", "Los caminos perdidos de África", "El río de la desolación", "El río de la luz",...). Sé de antemano que, como en anteriores ocasiones, la lúcida prosa de Javier - aderezada con un vasto trabajo de documentación y análisis de la Historia - me trasladará a lugares que nunca conoceré en persona pero que, en cierto modo, visitaré en presente y en pasado.
 
Seguidamente, y en relación a la aparición de "Colinas que arden, lagos de fuego", reproduzco un artículo escrito por Javier Reverte que apareció en la revista Viajes al pasado:

Como ya ha anunciado amablemente esta página viajera, acabo de publicar un nuevo libro de viajes por África (Kenia y Tanzania), al que me ha dado por titular poéticamente “Colinas que arden, lagos de fuego”. En cierto sentido, es un título también real, pues crucé caminando cordilleras tan batidas por el sol que parecían arder y los dos lagos a los que me asomé, el Turkana y el Tanganika, se incendiaban en los soberbios atardeceres.
 
Tras la publicación en 2002 del tercer libro de mi trilogía de África, “Los caminos perdidos de África”, me había prometido no volver al continente negro. Pero África es como una mala mujer de la que estás enamorado sin remedio. Y regresé en 2008 y 2009. No pensaba escribir sobre el asunto, pero África te obliga a escribir sobre ella: es como un jefe maligno que siempre te impone obligaciones.
 
Y ahí está el libro.
 
Me he jurado, de todas maneras, no volver a viajar a África ni escribir una línea más en mi vida sobre ello. Pero ya se sabe que el hombre es un animal que falta con frecuencia a sus promesas y juramentos, lo que nos hace merecedores del infierno. Hace unos días veía un vídeo, incluido en esta página VaP, de un viaje por Suráfrica, Malawi y Mozambique, y después de leer un estupendo texto de mi tocayo Javier Brandoli, el gusanillo africano empezaba a picarme de nuevo. ¿Y por qué no volver?
 
La primera vez que escuché hablar del “mal de África” yo no había viajado al continente más allá de la cordillera del Atlas. Me explicaron que consistía en una extraña enfermedad del corazón que te impulsa, cuando ya has pisado las tierra subsaharianas, a volver allí una y otra vez.
 
Y fui. Y contraje la enfermedad. Y no hay vacuna ni hay cura. En una ocasión me salvé de la malaria en el Amazonas, pero del “mal de África” no he podido sanar. Me moriré con esa enfermedad.
 
¿Y escribir sobre ello? Es imposible sustraerse: porque cuando tomas la pluma para recordar los días pasados en el continente, regresan junto a ti los aromas y los hedores, las voces, los colores y el sabor de todo lo africano. África fatiga, pero en cierto sentido sucede con ella lo que con la antigua “mili”: que al paso del tiempo, sólo te acuerdas de lo bueno. Y llegas a añorar el polvo de los caminos y el cansancio de las horas a bordo de desastrosos “matatus” o “dalla-dallas”.
 
En su lecho de muerte, muy joven aún, devorado por la malaria, el explorador escocés Joseph Thomson dejó dicho: “Si pudiera levantarme, me calzaría ahora mismo las botas y me iría a vagabundear por África”.
 
Pues eso.

domingo, 6 de mayo de 2012

Editorial Kattigara, dos años de libros y sueños

Fuente: eldiariomontanes.es (6 de mayo de 2012)
 
Diez de los autores vinculados a la editorial Kattigara vestían ayer idénticos, como una mímesis de sus obras, que se enmarcan todas bajo un mismo sello: el perfil de una pluma estilográfica. Las camisetas negras que llevaban compartían en el pecho la frase 'Editorial Kattigara: dos años de libros y sueños', y así ataviados celebraron en la carpa principal de la Feria del Libro de Santander su segundo aniversario «unidos», y sobre todo, «unidos a su público».
 
 
«La familia Kattigara es amplia y por eso hemos querido celebrarlo de puertas hacia fuera, sobre todo con los lectores», reconocía ayer la responsable de la editorial cántabra, la también escritora Aura Tazón. «Un libro no es sólo un autor y un editor, hay diseñadores, impresores y colaboradores, pero sobre todo hay lectores». Faltaba Fernando Lalana, el ilustrador Enrique V. Vegas y la diseñadora Thais García Alonso entre la nómina de autores que ayer firmaron ejemplares de sus libros en la recta final de la feria santanderina, que aborda hoy domingo su última jornada con dos presentaciones de libros y un espectáculo de magia infantil.
 
Desde que se presentó en primavera de 2010, la joven editorial cántabra ha sacado casi veinte títulos en sus colecciones y ha creado un sello de gestión editorial, Librosymbiosis. «Empiezas con ilusión, y ves el camino pero no sabes muy bien si vas a ser capaz de recorrerlo», reconoce Aura Tazón, que ya tiene preparada una remesa de novedades para Navidad.
 
Los actos de la celebración empezaron con una sesión infantil de cuentos y acto seguido se fueron presentando todos los autores y sus correspondientes títulos: Alfredo Baranda con 'Vendrá la muerte y tendrá sus ojos', la propia Aura Tazón, autora de 'Los senderos de Bharat' y 'Xan Irmandiño'; Carlos Ealo López con su reciente 'Las Tierras Altas del Cantábrico' y 'Sir Gawain y el Caballero Verde'; Conchi Revuelta con su obra 'Los Pegimun'; Dori Campos y su poemario erótico 'La lengua se abre paso'; Fernando del Hoyo con 'Las grutas del Vignemale'; Javier Tazón con 'El cartógrafo de la reina' y 'Las rutas del Norte'; José Mª Gil Pérez y 'La colmena existencial'; Maribel Fernández Garrido con el poemario 'Estación Terminus' y Sonia Piñeiro, ilustradora de 'Sir Gawain y el Caballero Verde'.

martes, 24 de abril de 2012

Kattigara en la Feria del Libros de Santander (5 de mayo)

El próximo sábado 5 de mayo, con motivo del segundo aniversario de la editorial cántabra Kattigara, varios autores de libros publicados en dicha editorial asistirán a la Feria del Libro de Santander (Jardines de Pereda), donde participarán en varias actividades programadas. Entre ellas figura una sesión de firmas de ejemplares a la que asistiré como autor de Las grutas del Vignemale.


Programa de actividades de Kattigara para ese día:

§ 18.00 h. Los cuentos de Kattigara. Sesión infantil, a cargo de Aura y Javier Tazón.

§ 18.30 h. Sesión de firmas de autores. Los autores de Kattigara firmarán ejemplares de sus libros. Han confirmado su presencia:

· Conchi Revuelta (Los Pegimun).
· Dori Campos (La lengua se abre paso).
· Fernando del Hoyo (Las grutas del Vignemale).
· Javier Tazón Ruescas (El cartógrafo de la reina y Las rutas del Norte).
· José Mª Gil Pérez (La colmena existencial).
· Maribel Fernández Garrido (Estación Terminus).
· Sonia Piñeiro (ilustradora de Sir Gawain y el Caballero Verde).

§ 18.30 h. Presentación: Las Tierras Altas del Cantábrico. El libro que abrió al mundo las puertas de los Picos de Europa da mucho que hablar. Con Carlos Ealo.

§ 19.00 h. Presentación: Vendrá la muerte y tendrá sus ojos, de Alfredo Baranda. Una de nuestras grandes apuestas para este año. Una novela de calidad extraordinaria, sin duda una obra maestra de la literatura española del siglo XX.

§ 20.00 h. Vino español.

lunes, 5 de marzo de 2012

La editorial Kattigara publica "Las grutas del Vignemale"

"En aquel mundo escarpado, alejado de cualquier vestigio de presencia humana, sentía la plenitud y hallaba el sosiego y el bienestar que tanto le reconfortaban; allí, inmerso en la amplitud de los vastos espacios abiertos, en aquellos lugares agrestes y elevados, él se sentía inmensamente agraciado y libre. En ese edén, se olvidaba de las necedades y las bajezas de la existencia, y los recuerdos que perturbaban su conciencia quedaban mitigados y hasta desaparecían. Allí, donde la vida se reducía a sus componentes más sencillos y esenciales, la felicidad prolongada era un estado alcanzable."

 

Toda la información en: http://lasgrutasdelvignemale.blogspot.com/

viernes, 25 de noviembre de 2011

Presentación de la 12ª Revista Literaria Portales

El viernes 25 de noviembre, a las 20:00, en la Sala de Usos Múltiples de la Gota de Leche (Once de Junio, 2, de Logroño) tendrá lugar la presentación del número 12 de la Revista Literaria Portales.
N.º 12| VII Premio de Poesía ImaginArte (2010): Nerea Fernández Rodríguez y Adriana Bañares Camacho. | Poesía de Iván Mendoza Marrodán, Asier Biota Robres, Elena Silva Rodríguez, Eva Alejandre Villate, Leyre López García, Elena Mahave Ayala, Vanesa García Urbina y Lucía Azpeitia Ortiz. | Narrativa de Ana Cuaresma Nalda, Fernando del Hoyo, Marta Sarramián, Diego Collado Mazo, Eduardo Martínez Yécora, Raúl Gutiérrez Martínez, Ana Asperilla y FLEJ–Ribera Alta del Ebro. | Teatro de Jesús Murillo Sagredo. | Arte del Aula deArtes Plásticas. | Ilustraciones de Javier Jubera García.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Discusiones ortográficas I, de Javier Marías

No sé si una de las funciones, pero desde luego uno de los efectos y grandes ventajas de la ortografía española era, hasta ahora, que un lector, al ver escrita cualquier palabra que desconociera (si era un estudiante extranjero se daba el caso con frecuencia), sabía al instante cómo le tocaba decirla o pronunciarla, a diferencia de lo que ocurre en nuestra hermana la lengua italiana. Si en ella leemos “dimenticano” (“olvidan”), nada nos indica si se trata de un vocablo llano o esdrújulo, y lo cierto es que no es lo uno ni lo otro, sino sobresdrújulo, y se dice “diménticano”. Lo mismo sucede con “dimenticarebbero” (“olvidarían”), “precipitano”, “auguro” y tantos otros que uno precisa haber oído para enterarse de que llevan el acento donde lo llevan: “dimenticarébbero”, “prechípitano”, “áuguro”. Del francés ni hablemos: es imposible adivinar que lo que uno lee como “oiseaux” (“pájaros”) se ha de escuchar más o menos como “uasó”. El inglés ya es caótico en este aspecto: ¿cómo imaginar que “break” se pronuncia “breic”, pero “bleak” es “blic”, y que “brake” es también “breic”? ¿O que la población que vemos en el mapa como “Cholmondeley” se corresponde en el habla con “Chomly”, por añadir un ejemplo caprichoso y extravagante, y hay centenares?

Este considerable obstáculo era inexistente en español –con muy leves excepciones– hasta la aparición de la última Ortografía de la Real Academia Española, con algunas de sus nuevas normas. Vaya por delante que se trata de una institución a la que no sólo pertenezco desde hace pocos años, sino a la que respeto enormemente y tengo agradecimiento. El trabajo llevado a cabo en esta Ortografía es serio y responsable y admirable en muchos sentidos, como no podía por menos de ser, pero algunas de sus decisiones me parecen discutibles o arbitrarias, o un retroceso respecto a la claridad de nuestra lengua. Tal vez esté mal que un miembro de la RAE objete públicamente a una obra que lleva su sello, pero como considero el corporativismo un gran mal demasiado extendido, creo que no debo abstenerme. Mil perdones.

Lo cierto es que, con las nuevas normas, hay palabras escritas que dejan dudas sobre su correspondiente dicción o –aún peor– intentan obligar al hablante a decirlas de determinada manera, para adecuarse a la ortografía, cuando ha de ser ésta, si acaso, la que deba adecuarse al habla. Si la RAE juzga una falta, a partir de ahora, escribir “guión”, está forzándome a decir esa palabra como digo la segunda sílaba de “acción” o de “noción”, y no conozco a nadie, ni español ni americano (hablo, claro está, de mi muy limitada experiencia personal), que diga “guion”. Tampoco que pronuncie “truhán” como “Juan”, que es lo que pretende la RAE al prohibir la tilde y aceptar sólo “truhan”. De ser en verdad consecuente, esta institución tendría que quitarle también a ese vocablo la h intercalada (¿qué pinta ahí si, según ella, se dice “truan” y es un monosílabo?), lo mismo que a “ahumado”, “ahuyentar” y tantos otros. O, ya puestos, y siguiendo al italiano y a García Márquez en desafortunada ocasión, ¿por qué no suprimir todas las haches de nuestra lengua? Los italianos escriben “ipotesi”, “orrore”, “eresia” y “abitare”, el equivalente a “ipótesis”, “orror”, “erejía” y “abitar”. Y dado que la Academia parece inclinada a facilitarles las cosas a los perezosos e ignorantes suprimiendo tildes, no veo por qué no habría de eliminar también las haches. (Dios lo prohíba, con su hache y su tilde.)

En cuanto a “guié” o “crié”, si se me vetan las tildes y se me impone “guie” y “crie”, se me está indicando que esas palabras las debo decir como digo “pie”, y no es mi caso, y me temo que tampoco el de ustedes. Hagan la prueba, por favor. Tampoco digo “guió” y “crió” como digo “vio” o “dio”, a lo que se me induce si la única manera correcta de escribirlas es ahora “guio” y “crio” (en la Ortografía de 1999 poner o no esas tildes era optativo, y no alcanzo a ver la necesidad de privar de esa libertad). En cuanto a “riáis” o “fiáis”, si yo leo “riais” y “fiais”, como ordena la RAE, me arriesgo a creer que he de pronunciar esas formas verbales igual que la segunda sílaba de “ibais”, lo cual, francamente, no es así. Y si leo “hui” en vez de “huí”, nada me advierte que no deba decir esa palabra exactamente igual que la interjección “huy” (tan frecuente en el fútbol) o que “sí” en francés, es decir, “oui”, es decir, “ui”. Si un número muy elevado de hablantes percibe todos estos vocablos como bisilábicos con hiato, y no como monosilábicos con diptongo, ¿a santo de qué impedirles la opcionalidad en la escritura? La RAE parece tenerle pánico a la posibilidad de elegir en cuestión de tildes (que es algo menor y que no afecta a la sacrosanta “unidad de la lengua”). Pero es que además es incongruente en eso, porque sí permite dicha opcionalidad en “periodo” y “período”, “policiaco” y “policíaco”, “austriaco” y “austríaco” (yo siempre las escribo sin tilde), lo mismo que en “alvéolo” y “alveolo”, “evacúa” y “evacua” y otras más. ¿Por qué no permitir que cada hablante opte por “truhán” o “truhan”, como aún puede hacerlo (por suerte) entre “solo” y “sólo”, “este” y “éste”, “aquel” y “aquél”? La posibilidad de seguirles poniendo tildes a estas palabras no es para mí irrelevante. ¿Cómo saber, si no, lo que se está diciendo en la frase “Estaré solo mañana”? Si se la escribe en un mail un hombre a su amante, la diferencia no es baladí: sin tilde significa que estará sin su mujer; con tilde que mañana será el único día en que estará en la ciudad. No es poca cosa, la verdad. Por menos ha habido homicidios.

Fuente: elpais.com

lunes, 7 de febrero de 2011

"Dime quién soy", de Julia Navarro

"Dime quién soy" (Plaza&Janés, 2010), el último y exitoso libro de Julia Navarro ("La sangre de los inocentes", "La hermandad de la sábana santa", "La biblia de barro",...) es un auténtico repaso histórico a los acontecimientos que convulsionaron Europa en el siglo XX, desde la Guerra Civil Española hasta la Caída del Muro de Berlín.
La autora, haciendo uso de un estilo ágil, sencillo y sin florituras, que recuerda en cierto modo al de otros maestros del género (como Ken Follett) nos adentra en una historia cargada de aventura e intriga que, ciertamente, dificultan que el lector encuentre el momento de suspender la lectura de tan trepidante relato. No podía ser de otra manera: sus 1.104 páginas requerían esa carga de tensión para enganchar hasta el desenlace que, en un libro de estas características, no podía ser sino inesperado, sorprendente.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Nuevas reglas de ortografía

La nueva ortografía ya está disponible para los 500 millones de hablantes en español. Es la más «coherente, exhaustiva, y simple» de los últimos tres siglos. La más «científica, clara y razonada» para la Real Academia Española (RAE) y las academias americanas, que optan por recomendar en lugar de imponer, únicamente en algunos casos, en la «más panhispánica» de las normas elaboradas desde 1741.

I griega o ye
Podremos decir i griega o ye al referirnos a la y. Se recomienda decir ye pero se sanciona el uso de ambas.

Be, uve y uve doble
Be alta o be grande son alternativas factibles para la be, y la ve baja o ve chica se pueden alternar con la uve, que es, eso sí, el uso aconsejado. Se dirá uve doble y no doble ve.

Sin tilde y con tilde
Será falta escribir 'truhán', 'guión', 'huí', 'véis', 'riáis', 'pié' o 'lié'. Se suprime la tilde en palabras que se pronuncian con hiato y que son en realidad monosílabos.

Es incorrecto acentuar la o entre cifras, pero no el poner tilde al adverbio sólo o a los demostrativos éste o ése, aunque se recomiende no hacerlo.

En minúscula
Rey o papa pierden la mayúscula ya que «los sustantivos que designan títulos nobiliarios, dignidades y cargos o empleos de cualquier rango (sean civiles, militares, religiosos, públicos o privados) deben escribirse con minúscula inicial por su condición de nombres comunes». Se admite la mayúscula inicial, sin ser obligatoria, para dignidades de tratamiento protocolario, como 'se espera a Su Santidad' pero es obligatoria la minúscula si se cita el nombre propio: 'se espera la visita de su santidad Benedicto XVI'.

Se impone también la minúscula en casos como 'península ibérica', 'cordillera andina' o 'golfo pérsico', ya que «cuando para referirse a un accidente geográfico se emplea el sustantivo genérico seguido de un adjetivo derivado del topónimo al que dicho accidente corresponde, tanto el sustantivo genérico como el adjetivo se escriben en minúscula». Se reconoce un «uso antonomástico», que hace posible escribir la Peninsula (ibérica para los españoles) o el Golfo (para los mexicanos). En casos como Picos de Europa o Selva Negra en los que el sustantivo genérico forma parte inherente del nombre propio geográfico, ambos irán en mayúscula.

Palabras extranjeras
Para la trascripción de las palabras de origen extranjero rige el principio de adaptación al sistema español. Es el caso de 'yudo', 'sexi', 'mánager', 'cáterin' o 'pirsin'. En su formulación original -'manager' o 'catering'- debe recurrirse a la cursiva.

Separados
Es incorrecto optar por ex mujer en lugar de exmujer, aunque será correcto ex capitán general.
Fuera del diccionario
Los dígrafos ch y la ll ya no computan como letras en un alfabeto con 27 grafos.
Al precio de 39,90 euros y con casi 800 páginas, la ortografía recoge lo acordado por el pleno de academias el 28 de noviembre en Guadalajara (México). Fue después de un barullo fenomenal que desconcertó a la opinión pública con algunas de las propuestas que se quedan en recomendaciones, ya que la RAE y el resto la academias suavizaron, y mucho, algunos de sus planteamientos originales.

Insisten los académicos en que es ortografía «para todos» y que ha sido concebida «para servir a la unidad del idioma». También en que, aun siendo su carácter normativo, se ha optado por la recomendación en lugar de la imposición en los casos más polémicos, los supuestos que generaron una fuerte controversia en la opinión pública.
Fuente: larioja.com

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Discurso de Mario Vargas Llosa con motivo del Nobel de Literatura

El pasado 6 de diciembre, en la ceremonia de entrega del Nobel de Literatura 2010, celebrada en Estocolmo, el escritor hispano peruano Mario Vargas Llosa pronunció un emotivo e inolvidable discurso. Sus palabras fueron un auténtico alarde de claridad de pensamiento y un canto a la libertad; todo un derroche de inteligencia y profunda nitidez intelectual que me impresionó sobremanera y que he querido recoger a modo de homenaje a tan genial escribiente.

martes, 30 de noviembre de 2010

La be sigue siendo be

La be sigue siendo be. Y la y griega no tiene por qué ser obligatoriamente ye. La uve puede conservar esa denominación, uve. Y sí y sólo pueden seguir acentuándose, si lo exigen el significado o la fonética. En definitiva, todo sigue igual con respecto a la ortografía del español, y esto lo han acordado por unanimidad las 22 academias del español reunidas en la FIL de Guadalajara. Los académicos han llegado a la conclusión de que no quieren imponer nada, ninguna novedad en la nueva ortografía razonada del español. Lo que quieren es hacer propuestas. En muchos sitios la be se llama grande o alta, la uve se llama be chica, en algunos contextos la y griega se llama ye, y la gente puede optar entre escribir solo con o sin acento.

Fuente: elpais.com
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jueves, 25 de noviembre de 2010

Nº 11 de la Revista Literaria Portales

El pasado jueves, 25 de noviembre, se presentó el nuevo y undécimo número de la revista Portales, que contó con la publicación de los ganadores del VI Premio de Poesía ImaginArte (2009): Iván Mendoza Marrodán y Elena Mahave Ayala; poemas de Adriana Bañares Camacho, Álvaro Pérez, Elena Silva Rodríguez, Eva Alejandre Villate, Gonzalo San Ildefonso, José Ignacio Hurtado y Leyre López; relatos de Ana Cuaresma Nalda, Diego Collado Mazo, Eduardo Martínez Yécora, Fernando del Hoyo, Jesús Murillo Sagredo, Juan Kim Ballesteros, Nerea Fernández Rodríguez, Raúl Gutiérrez Martínez y Tomasz D. Pilch; una obra de teatro de Javier Jiménez López y diseños de Carlos Santos Aranguren; todo ello aderedazo con ilustraciones de Hernán Yaniquini.

viernes, 5 de noviembre de 2010

La "i griega" se llamará "ye"

La nueva Ortografía de la Real Academia Española fija la denominación de algunas letras, cambia "quorum" por "cuórum" y elimina las tildes de "solo", "guion" y "o" entre números.

La i griega será ye, la b será be (y no be alta o be larga); la ch y la ll dejan de ser letras del alfabeto; se elimina la tilde en solo y los demostrativos (este, esta...) y en la o entre números (5 o 6) y quorum será cuórum, mientras que Qatar será Catar.

La nueva edición de la Ortografía de la Real Academia Española, que se publicará antes de Navidad, trata de ser, como dice su coordinador, Salvador Gutiérrez Ordóñez, "razonada y exhaustiva pero simple y legible". Y sobre todo "coherente" con los usos de los hablantes y las reglas gramaticales. Por eso el académico insiste en que plantea innovaciones y actualizaciones respecto a la anterior edición, de 1999, pero no es, "en absoluto" revolucionaria. Gutiérrez Ordóñez se resiste incluso a usar la palabra "reforma".

Con todo, al director del Departamento de Español al Día de la RAE no se le escapa que los cambios ortográficos provocan siempre resistencias entre algunos hablantes. De ahí la pertinencia, dice, del consenso panhispánico que ha buscado la Comisión Interacadémica de la asociación que reúne a las Academias de la Lengua Española de todo el mundo. El miércoles, esa comisión, reunida en San Millán de la Cogolla (la Rioja) aprobó el texto básico de la nueva Ortografía de la lengua española. A falta de su ratificación definitiva el 28 de este mes en la Feria del Libro de Guadalajara (México) durante el pleno de las 22 academias, estas son algunas de las "innovaciones puntuales" aprobadas esta semana y destacadas por el propio Gutiérrez Ordóñez.

La i griega será ye. Algunas letras de nuestro alfabeto recibían varios nombres: be, be alta o be larga para la b; uve, be baja o be corta, para v; uve doble, ve doble o doble ve para w; i griega o ye para la letra y; ceta, ceda, zeta o zeda para z. La nueva Ortografía propone un solo nombre para cada letra: be para b; uve para v; doble uve para w; ye para y (en lugar de i griega). Según el coordinador del nuevo texto, el uso mayoritario en español de la i griega es consonántico (rayo, yegua), de ahí su nuevo nombre, mayoritario además en muchos países de América Latina. Por supuesto, la desaparición de la i griega afecta también a la i latina, que pasa a denominarse simplemente i.

Ch y ll ya no son letras del alfabeto. Desde el siglo XIX, las combinaciones de letras ch y ll eran consideradas letras del alfabeto, pero ya en la Ortografía de 1999 pasaron a considerarse dígrafos, es decir, "signos ortográficos de dos letras". Sin embargo, tanto ch como ll permanecieron en la tabla del alfabeto. La nueva edición los suprime "formalmente". Así, pues, las letras del abecedario pasan a ser 27.

Solo café solo, sin tilde. Hay dos usos en la acentuación gráfica tradicionalmente asociados a la tilde diacrítica (la que modifica una letra como también la modifica, por ejemplo, la diéresis: llegue, antigüedad). Esos dos usos son: 1) el que opone los determinantes demostrativos este, esta, estos, estas (Ese libro me gusta) frente a los usos pronominales de las mismas formas (Ese no me gusta). 2) El que marcaba la voz solo en su uso adverbial (Llegaron solo hasta aquí) frente a su valor adjetivo (Vive solo).

"Como estas distinciones no se ajustaban estrictamente a las reglas de la tilde diacrítica (pues en ningún caso se opone una palabra tónica a una átona), desde 1959 las normas ortográficas restringían la obligatoriedad del acento gráfico únicamente para las situaciones de posible ambigüedad (Dijo que ésta mañana vendrá / Dijo que esta mañana vendrá; Pasaré solo este verano / Pasaré solo este verano). Dado que tales casos son muy poco frecuentes y que son fácilmente resueltos por el contexto, se acuerda que se puede no tildar el adverbio solo y los pronombres demostrativos incluso en casos de posible ambigüedad", esto dice la comisión de la nueva Ortografía, que, eso sí, no condena su uso si alguien quiere utilizar la tilde en caso de ambigüedad. Café para todos. No obstante, la RAE lleva décadas predicando con el ejemplo y desde 1960, en sus publicaciones no pone tilde ni a solo ni a los demostrativos.

Guion, también sin tilde. Hasta ahora, la RAE consideraba "monosílabas a efectos ortográficos las palabras que incluían una secuencia de vocales pronunciadas como hiatos en unas áreas hispánicas y como diptongos en otras". Sin embargo, permitía "la escritura con tilde a aquellas personas que percibieran claramente la existencia de hiato". Se podía, por tanto, escribir guion-guión, hui-huí, riais-riáis, Sion-Sión, truhan-truhán, fie-fié... La nueva Ortografía considera que en estas palabras son "monosílabas a efectos ortográficos" y que, cualquiera sea su forma de pronunciarlas, se escriban siempre sin tilde: guion, hui, riais, Sion, truhan y fie. En este caso, además, la RAE no se limita a proponer y "condena" cualquier otro uso. Como dice Salvador Gutiérrez Ordóñez, "escribir guión será una falta de ortografía".

4 o 5 y no 4 ó 5. Las viejas ortografías se preparaban pensando en que todo el mundo escribía a mano. La nueva no ha perdido de vista la moderna escritura mecánica: de la ya vetusta máquina de escribir al ordenador. Hasta ahora, la conjunción o se escribía con tilde cuando aparecía entre cifras (4 ó 5 millones). Era una excepción de las reglas de acentuación del español: "era la única palabra átona que podía llevar tilde". Sin embargo, los teclados de ordenador han eliminado "el peligro de confundir la letra o con la cifra cero, de tamaño mayor".

Catar y no Qatar. Aunque no siempre lo fue, recuerda el coordinador de la nueva ortografía, la letra k ya es plenamente española, de ahí que se elimine la q como letra que representa por sí sola el fonema /k/. "En nuestro sistema de escritura la letra q solo representa al fonema /k/ en la combinación qu ante e o i (queso, quiso). Por ello, la escritura con q de algunas palabras (Iraq, Qatar, quórum) representa una incongruencia con las reglas". De ahí que pase a escribirse ahora: Irak, Catar y cuórum. ¿Y si alguien prefiere la grafía anterior: "Deberá hacerlo como si se tratase de extranjerismos crudos (Qatar y quorum, en cursiva y sin tilde)".

martes, 19 de octubre de 2010

Carta a un joven escritor

Por Arturo Pérez Reverte.

Carta a un joven escritor (I)
XLSemanal - 27/7/2010

Pues sí, joven colega. Chico o chica. Pensaba en ti mientras tecleaba el artículo de la semana pasada. Recordé tus cartas escritas con amistad y respeto, el manuscrito inédito -quizá demasiado torpe o ingenuo, prematuro en todo caso- que me enviaste alguna vez. Recordé tu solicitud de consejo sobre cómo abordar la escritura. Cómo plantearte una novela seria. Tu justificada ambición de conseguir, algún día, que ese mundo complejo que tienes en la cabeza, hecho de libros leídos, de mirada inteligente, de imaginación y ensueños, se convierta en letra impresa y se multiplique en las vidas de otros, los lectores. Tus lectores.

Vaya por delante que no hay palabras mágicas. No hay truco que abra los escaparates de las librerías. Nada garantiza ver el fruto de tu esfuerzo, esa pasión donde te dejas la piel y la sangre, publicado algún día. Este mundo es así, y tales son las reglas. No hay otra receta que leer, escribir, corregir, tirar folios a la papelera y dedicarle horas, días, meses y años de trabajo duro -Oriana Fallacci me dijo en una ocasión que escribir mata más que las bombas-, sin que tampoco eso garantice nada. Escribir, publicar y que tus novelas sean leídas no depende sólo de eso. Cuenta el talento de cada cual. Y no todos lo tienen: no es lo mismo talento que vocación. Y el adiestramiento. Y la suerte. Hay magníficos escritores con mala suerte, y otros mediocres a quienes sonríe la fortuna. Los que publican en el momento adecuado, y los que no. También ésas son las reglas. Si no las asumes, no te metas. Recuerda algo: las prisas destruyeron a muchos escritores brillantes. Una novela prematura, incluso un éxito prematuro, pueden aniquilarte para siempre. Lo que distingue a un novelista es una mirada propia hacia el mundo y algo que contar sobre ello, así que procura vivir antes. No sólo en los libros o en la barra de un bar, sino afuera, en la vida. Espera a que ésta te deje huellas y cicatrices. A conocer las pasiones que mueven a los seres humanos, los salvan o los pierden. Escribe cuando tengas algo que contar. Tu juventud, tus estudios, tus amores tempranos, los conflictos con tus padres, no importan a nadie. Todos pasamos por ello alguna vez. Sabemos de qué va. Practica con eso, pero déjalo ahí. Sólo harás algo notable si eres un genio precoz, mas no corras el riesgo. Seguramente no es tu caso.

No seas ingenuo, pretencioso o imbécil: jamás escribas para otros escritores, ni sobre la imposibilidad de escribir una novela. Tampoco para los críticos de los suplementos literarios, ni para los amigos. Ni siquiera para un hipotético público futuro. Hazlo sólo si crees poder escribir el libro que a ti te gustaría leer y que nadie escribió nunca. Confía en tu talento, si lo tienes. Si dudas, empieza por reescribir los libros que amas; pero no imitando ni plagiando, sino a la luz de tu propia vida. Enriqueciéndolos con tu mirada original y única, si la tienes. En cualquier caso, no te enfades con quienes no aprecien tu trabajo; tal vez tus textos sean mediocres o poco originales. Ésas también son las reglas. Decía Robert Louis Stevenson que hay una plaga de escritores prescindibles, empeñados en publicar cosas que no interesan a nadie, y encima pretenden que la gente los lea y pague por ello.

Otra cosa. No pidas consejos. Unos te dirán exactamente lo que creen que deseas escuchar; y a otros, los sinceros, los apartarás de tu lado. Esta carrera de fondo se hace en solitario. Si a ciertas alturas no eres capaz de juzgar tú mismo, mal camino llevas. A ese punto sólo llegarás de una forma: leyendo mucho, intensamente. No cualquier cosa, sino todo lo que necesitas. Con lápiz para tomar notas, estudiando trucos narrativos -los hay nobles e innobles-, personajes, ambientes, descripciones, estructura, lenguaje. Ve a ello, aunque seas el más arrogante, con rigurosa humildad profesional. Interroga las novelas de los grandes maestros, los clásicos que lo hicieron como nunca podrás hacerlo tú, y saquea en ellos cuanto necesites, sin complejos ni remordimientos. Desde Homero hasta hoy, todos lo hicieron unos con otros. Y los buenos libros están ahí para eso, a disposición del audaz: son legítimo botín de guerra.

Decía Harold Acton que el verdadero escritor se distingue del aficionado en que aquél está siempre dispuesto a aceptar cuanto mejore su obra, sacrificando el ego a su oficio, mientras que el aficionado se considera perfecto. Y la palabra oficio no es casual. Aunque pueda haber arte en ello, escribir es sobre todo una dura artesanía. Territorio hostil, agotador, donde la musa, la inspiración, el momento de gloria o como quieras llamarlo, no sirve de nada cuando llega, si es que lo hace, y no te encuentra trabajando.

Carta a un joven escritor (II)
XLSemanal - 02/8/2010

Hablábamos el otro día de maestros: autores y obras que ningún joven que pretenda escribir novelas tiene excusa para ignorar. Ten presente, si es tu caso, un par de cosas fundamentales. Una, que en la antigüedad clásica casi todo estaba escrito ya. Echa un vistazo y comprobarás que los asuntos que iban a nutrir la literatura universal durante veintiocho siglos aparecen ya en la Ilíada y la Odisea -relato, éste, de una modernidad asombrosa- y en la tragedia, la comedia y la poesía griegas. De ese modo, quizá te sorprenda averiguar que el primer relato policíaco, con un investigador -el astuto Ulises- buscando huellas en la arena, figura en el primer acto de la tragedia Ayax de Sófocles.

Un detalle importante: escribes en español. Quienes lo hacen en otras lenguas son muy respetables, por supuesto; pero cada cual tendrá en la suya, supongo, quien le escriba cartas como ésta. Yo me refiero a ti y a nuestro común idioma castellano. Que tiene, por cierto, la ventaja de contar hoy, entre España y América, con 450 millones de lectores potenciales; gente que puede acceder a tus libros sin necesidad de traducción previa. Pero atención. Esa lengua castellana o española, y los conceptos que expresa, forman parte de un complejo entramado que, en términos generales y con la puesta al día pertinente, podríamos seguir llamando cultura occidental: un mundo que el mestizaje global de hoy no anula, sino que transforma y enriquece. Tú procedes de él, y la mayor parte de tus lectores primarios o inmediatos, también. Es el territorio común, y eso te exige manejar con soltura la parte profesional del oficio: las herramientas específicas, forjadas por el tiempo y el uso, para moverte en ese territorio. Aunque algunos tontos y fatuos lo digan, nadie crea desde la orfandad cultural. Desde la nada. Algunas de esas herramientas son ideas, o cosas así. Para dominarlas debes poseer las bases de una cultura, la tuya, que nace de Grecia y Roma, la latinidad medieval y el contacto con el Islam, el Renacimiento, la Ilustración, los derechos del hombre y las grandes revoluciones. Todo eso hay que leerlo, o conocerlo, al menos. En los clásicos griegos y latinos, en la Biblia y el Corán, comprenderás los fundamentos y los límites del mundo que te hizo. Familiarízate con Homero, Virgilio, los autores teatrales, poetas e historiadores antiguos. También con La Divina Comedia de Dante, los Ensayos de Montaigne y el teatro completo de Shakespeare. Te sorprenderá la cantidad de asuntos literarios y recursos expresivos que inspiran sus textos. Lo útiles que pueden llegar a ser.

La principal herramienta es el lenguaje. Olvida la funesta palabra estilo, burladero de vacíos charlatanes, y céntrate en que tu lenguaje sea limpio y eficaz. No hay mejor estilo que ése. Y, como herramienta que es, sácale filo en piedras de amolar adecuadas. Si te propones escribir en español, tu osadía sería desmesurada si no te ejercitaras en los clásicos fundamentales de los siglos XVI y XVII: Quevedo, el teatro de Lope y Calderón, la poesía, la novela picaresca, llenarán tus bolsillos de palabras adecuadas y recursos expresivos, enriquecerán tu vocabulario y te darán confianza, atrevimiento. Y una recomendación: cuando leas El Quijote no busques una simple narración. Estúdialo despacio, fijándote bien, comparándolo con lo que en ese momento se escribía en el mundo. Busca al autor detrás de cada frase, siente los codazos risueños y cómplices que te da, y comprenderás por qué un texto escrito a principios del siglo XVII sigue siendo tan moderno y universalmente admirado todavía. Termina de filtrar ese lenguaje con la limpieza de Moratín, el arrebato de Espronceda, la melancólica sobriedad de Machado, el coraje de Miguel Hernández, la perfección de Pablo Neruda. Pero recuerda que una novela es, sobre todo, una historia que contar. Una trama y una estructura donde proyectar una mirada sobre uno mismo y sobre el mundo. Y eso no se improvisa. Para controlar este aspecto debes conocer a los grandes novelistas del siglo XIX y principios del XX, allí donde cuajó el arte. Lee a Stendhal, Balzac, Flaubert, Dostoievski, Tolstoi, Dickens, Dumas, Hugo, Conrad y Mann, por lo menos. Como escritor en español que eres, añade sin complejos La regenta de Clarín, las novelas de Galdós, Baroja y Valle Inclán. De ahí en adelante lee lo que quieras según gustos y afinidades, maneja diccionarios y patea librerías. Sitúate en tu tiempo y tu propia obra. Y no dejes que te engañen: Agatha Christie escribió una obra maestra, El asesinato de Rogelio Ackroyd, tan digna en su género como Crimen y castigo en el suyo. Un novelista sólo es bueno si cuenta bien una buena historia. Escribe eso en la dedicatoria cuando me firmes un libro tú a mí.